Miguel Ángel Bohigues, en Valencia, es una referencia para muchos artistas de nuestro país. Miguel es un tatuador que se ha hecho así mismo, llegando a realizar trabajos de una calidad insuperable.

Su camino como artista se traza paso a paso, con mucho trabajo y esfuerzo. “Lo que he visto es que el tatuaje son etapas. Mi primera etapa fue terrible, no entiendes la piel, las agujas nos las hacíamos nosotros y la tinta era la primera que creías que era buena, era difícil y sobre todo incómodo, tanto el estrés que pasaba haciendo un tatuaje, como la posición que adoptaba para hacerlos… Fueron años duros tatuando a mucha gente, y tuve mucha suerte encontrar un tipo de tatuaje mas fácil y que te ayudaba a practicar con muchos tipos de pieles, haciendo nombres, estrellas, tribales, enredaderas; fue una forma dentro de lo que cabe cómoda para empezar. Eso hizo que mejorase tanto en mi forma de tatuar como en la seguridad y el trato con el cliente.“

© Miguel Bohigues

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“Después pasé por la etapa en la que me quedaban increíble los tatuajes, comencé a ir a convenciones, gane muchos premios y me situé dentro de este mundo. Años después mis tatuajes se aclaraban y es donde comenzaba la tercera etapa, debía oscurecer más para que se mantuvieran con los años, debía poner más empeño con las líneas y evitar que se expandieran con el paso del tiempo y la sombra debía ser mas limpia y sólida”

“Ahora me encuentro en otra etapa, seguridad, rapidez, solidez, fuertes luces y aunque en ocasiones parecen oscuros recién hechos mis tatuajes, debo decir que ahora tengo la tranquilidad de poder mirar un tatuaje mío al año con ilusión”, explica.

Y dentro de este recorrido, Miguel fue mejorando como artista a través del estudio de diferentes técnicas artísticas. “Hice un curso de FP de fotografía, pensé que me quería dedicar al cine y ese fue un comienzo para empezar a trabajar en el mundo de audiovisuales, también estudie pintura para saber manejar el color durante 3 años algo que me ayudo en el óleo y aunque trabajé solo en blanco y negro me abrió la visión artísticamente a la hora de trabajar mi sombra. Luego comencé dibujando cómics y con una maquina que me dejaron de micropigmentación hice mis primeras destrozas a amigos, más tarde me decidí a comprar un equipo de mayor calidad y fue Verónica de Vtattoo la que me dio la oportunidad de entrar en su estudio. Once años después sigo en mi estudio tratando de mejorar y luchar por tener un nombre en este mundo tan fascinante”, confiesa.

© Miguel Bohigues

© Miguel Bohigues

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Si analizamos el estilo de Miguel, nos deja asombrados con el buen uso de la línea y la sombra, que maneja a su antojo según el resultado que quiera conseguir. “Bueno, se nota mi influencia por el cómic, manga y el americano, me gusta trabajar el realismo pero con ciertos toques de ilustración, me encanta el poder utilizar la luz para visualizar desde lejos el tatuaje con mayor facilidad, ya que la mayoría de mis trabajos no suelen ser piezas únicas, aunque prefiero centrarme en poder hacer un tatuaje de calidad y poder terminarlo en el día dándole la mayor importancia a la luz y a la textura, y siempre prefiero tatuar en blanco y negro”, nos comparte.

En cuanto a sus hábitos de trabajos, Miguel es firme en su técnica y un camaleón con sus materiales. “Prefiero marcar las líneas con aguja de 3 o 5 con maquina convencional, ya que creo que hago líneas mas seguras y puedo sombrear y dar pequeños matices con ella, luego paso a la sombra con mi rotativa, me resulta cómodo su peso y la calidad de las agujas siempre utilizo magnum soft edge, me da igual la medida, 13, 17 o 27 suelen ser mis favoritas, en cuanto a tintas diría que cambio de tinta cada 6 meses y no tengo problemas a la hora de su uso, me habitúo a ella en cuanto pasa una hora”, detalla.

Pero la vida del tatuador no es un camino de rosas, pues cuando este artista termina un tatuaje, ¡el trabajo no finaliza! “Digo… por fin ya puedo descansar, jajajaj de verdad que lo pienso, en los últimos años de trabajo lo intento dar todo, la gente paga muy caro por mi trabajo y soy afortunado viendo el mundo como esta de mal con crisis por todas partes, cada día que me levanto intento vivir el día con una sonrisa continua y valorar lo que tengo, cuando finalizo el tatuaje me suele doler la cabeza me entran nauseas y me quedo un poco bloqueado, en mi estudio comienzan a dispararme preguntas por todas partes, tipo oye Miguel que tienes que contestarme a 10 emails, oye Miguel vas a ir a esta convención… Tenemos que mirar vuelos, tienes que hablar con este chico que se tatúa dentro de 6 meses uff es horrible y pienso, a ver si me puedo escapar a mi sala y hago otro tatuaje jajajaj”, nos dice.

© Miguel Bohigues

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Miguel además es un artista que crece día a día, y anima a todos los de su alrededor a superarse. “Te puedo decir que me influencian muchísimos artistas yo te diría que todos los que sigo en instagram, ellos son mis vitaminas para poder superarme e intentar no quedarme atrás nunca, intento reinventarme continuamente y en cuanto veo que ya me están encasillando en algún tipo de trabajo digo, basta, ahora ya elijo lo que yo quiero hacer a cada cliente y la verdad que se dejan aconsejar mucho ya que confían en mi trabajo, gracias a todos ellos tanto as los clientes como a tatuadores, seguid mejorando porque eso hará que yo también lo haga… Pero sobre todo me influencia mucho mi mujer, es la persona que mas cerca tengo y que me ayuda cada día para que me supere, entre los dos intentamos buscar la parte positiva a todo”, comenta.

Finalmente quería terminar esta entrevista con la visión de Miguel sobre este mundo del tatuaje, un lugar donde hay elementos tan positivos como negativos. “Cambiarían un poco a los tatuadores, con los años tengo una seguridad increíble y nada me afecta, me hecho de acero, la verdad, en este mundo no se si son los tatuadores o los propios clientes los que intentan separarnos hablando mal de unos y de otros y veo que no hay una buena unión entre nosotros, me he sentado en mesas llenas de tatuadores donde se han puesto a criticar a unos y a otros sus trabajos, yo sinceramente evito el hacer eso, no me gusta que critiquen mi trabajo ni hacerlo con los demás, me encantaría que los tatuadores bajaran la guardia un poco y no fueran tan falsos, es terriblemente dolorosa la envidia y realmente la sufre el que la siente, en cuanto al tatuaje en si no cambiaría nada, veo chicos jóvenes que llevan 3 años tatuando que empiezan a hacer grandes cosas y me parece increíble que no pare de crecer este mundo, solo piensa en el cambio que ha habido en los últimos 10 años que ocurrirá en otros 10, ojalá que yo pueda estar ahí para verlo”, termina.

© Miguel Bohigues

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Enlace de contacto: http://www.vtattoo.es

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