La artista catalana Verónica Algaba lleva la armonía de la línea incluida en su respiración, sólo necesita el reto de la página en blanco como excusa para dejarlo todo y pautar el tiempo en relación a una historia que se comprende mejor a través de la perfecta sintonía de la acuarela y el bolígrafo. El color es su forma de detenerse en las cosas que ama y sus ilustraciones son parte de ese latido que la conecta con todo aquello que dibuja. Por ello se entiende a la perfección esta pasión que le viene de la infancia; y es que hay personas que han nacido para preparar al mundo para el cambio estético, el suyo consiste en enseñar a otros que las gamas cromáticas son algo más que química y proporciones, que es necesaria la experimentación y el juego para crear nuevas formas de comprender las tonalidades de verdes, rojos, amarillos o azules.

© Verónica Algaba

Sin lugar a duda, estamos ante una mujer delicada que debe desprender o eso imagino, ese delicioso aroma de tarta de manzana con canela que se enfría en la ventana. Y es que seres como ella inspiran a otros que contemplan cómo las posibilidades se amplifican gracias a su trazo, lo que nos devuelve la fe en el arte a pequeña escala pues no hay mayor conquista del aplauso que no esperarlo y que aún así aparezca ante ti como un abrazo. El siglo XXI se merece a creadoras como ella que hablan con los dedos, demostrando que una ilustración puede ser una caricia bajo el sol de la más necesaria de las primaveras.

© Verónica Algaba

© Verónica Algaba

© Verónica Algaba

© Verónica Algaba

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Enlace: www.cargocollective.com/veronicaalgaba

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