Tiffani Liu, pequeños grandes héroes

La pintora taiwanesa Tiffany Liu (1981) ha creado un atractivo y absorbente mundo visual; una divertida, macabra y a veces fantasmagórica obra que demuestra que la adopción de un punto de vista “infantil” no es una simple niñería.

Liu -que ha estado rodeada de arte desde que tenía edad suficiente para caminar- recuerda que mientras aprendía a dibujar observaba con detención las pinturas en la galería de arte de su familia, acompañada por sus padres, también pintores. Fue así como a la edad de seis años, sus opciones para una futura carrera ya se habían reducido a tres: artista, cantante o astronauta. Finalmente, ella optó por el arte.

Ejemplar confeso del Síndrome de Peter Pan y felizmente instalada en un propio “País de Nunca, Nunca Jamás”, Liu nunca ha perdido su espíritu infantil. La artista estima que aproximadamente el 50% de su existencia la ha dedicado a su “gran sueño”, un trabajo que es fiel reflejo de sus fantasías y su pensamiento en torno al despertar sexual, la corrupción, el consumo y la búsqueda del amor.

Siendo la tela su patio de recreo, habitado por colores del arco iris y un circo de extrañas criaturas, las imágenes de Liu son trampas explosivas en donde las cosas rara vez son lo que parecen. Con un inquietante y perturbador humor, sus pinturas se distinguen por su integridad en cuanto a diseño y dominio técnico. A primera vista, el espectador es seducido por la superficie impecable de sus piezas dueñas de una engañadora nostalgia pop. Una segunda mirada nos entrega detalles más específicos de su iconografía, inspirada en sus alumnos, pequeños a los que ha enseñado durante más de siete años, aprendiendo de ellos un lenguaje complejo que intenta plasmar en sus cuadros.

“La percepción de un niño sobre el mundo es una gran cosa”, dice Liu. “Cuando interactúan dentro de sus dibujos nace una historia orgánica. Ellos siguen sus instintos en un enfoque sin restricciones dentro de la creación artística”, y continúa, “a veces ni siquiera consideran su trabajo, arte. Para ellos, es mucho más parecido a jugar. Estoy fascinada con su desarrollo, no sólo a nivel estético, sino también a nivel psicológico y subconsciente. Cuando ellos dibujan es como una gran tormenta de pensamientos, emociones e ideas. Ellos son mis pequeños héroes”, asegura esta contadora de historias, amante de las ambigüedades y las contradicciones.

Enlace: www.tiffanyliu.com

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