La obra de la artista norteamericana Lisa Yuskavage (49) gira en torno al cuerpo femenino no sólo como objeto de deseo, sino también como elemento representativo de una época, excesivamente dominado por los medios de comunicación, la publicidad y la pornografía. Tras asistir a la famosa Tyler School of Arts -semillero de artistas de la talla de Hannah Wilke y Laurie Simons- Lisa ingresó a la Universidad de Yale, desarrollando pronto una interesante obra en la que hace una crítica explícita en torno a los medios y su enfoque sobre la mujer. En cada una de sus piezas, Yuskavage deforma las siluetas de sus personajes, siempre mujeres provocadoras y extrañamente inocentes, de formas voluptuosas, con senos y caderas enormes divididas por cinturas diminutas.

Sin embargo, llama la atención la ausencia en el rostro de sus féminas, incómodas ante las miradas ajenas o, en otras ocasiones, encantadas con ser vistas como simples fetiches. “Mis personajes son autorretratos parciales que han nacido a partir de mi interminable psicoanálisis con una terapeuta cuya fisionomía a veces aparece en mis pinturas, comúnmente con una nariz redonda que tiene un matiz que va de lo coqueto a lo perverso”, explica Lisa, quien ajena a las concepciones tradicionales enfatiza en sus cuadros temáticas como el lesbianismo y la masturbación sin ningún tipo de tabú.

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