El teatro tiene un comienzo pautado por la luz y la palabra, cuando el actor alza su voz el público entiende que el juego ha dado comienzo, que debe cooperar y situarse en el punto más próximo al olvido. Es entonces cuando comprendemos que desconocer es estar dispuesto a aprender todo de nuevo, las puertas de la imaginación se abren y lo que importa es lo inmediato, lo que se cuenta sin distancia aceptando que los silencios transpiran mundos.

© Sergio Vega - "Buma, Sasha, Flora, Blímele...Alejandra: La historia de Alejandra Pizarnik y de Julio Cortázar contada por LaCaldera.

Sin duda un escenario puede ser una escalera, un sótano o un tejado, no hay nada tan importante como dejarse llevar sin hacer preguntas. Los actores serán los encargados de transportarnos hacia un lugar que no precisa de ubicación, pero si necesita de talento y de eso tienen mucho los integrantes de la compañía LaCaldera -Rosa Carbonell, David Mena, Rosa Romero, Mireia Pascual y Sergio Vega- gestores de obras como “Buma, Sasha, Flora, Blímele…Alejandra”,”Soy Fea” y “Tristán e Isolda”, entre otras.

© En escena Sergio Vega y Rosa Romero - "Buma, Sasha, Flora, Blímele...Alejandra: La historia de Alejandra Pizarnik y de Julio Cortázar.

Sus apuestas transportan al espectador y lo golpean, directamente en el hueso, donde temblar tiene sentido, donde doler es amar a gritos y quedarse es una obligación con el aire. El teatro es subrayar la vida y ellos lo hacen con colores que no entienden de muros, inspirándose en personajes y situaciones que nos hacen reubicar nuestra propia humanidad, que nos inquietan y nos hacen darnos cuenta de lo necesario que es provocar el cambio.

© Joss Escalona

© Joss Escalona - Mireia Pascual en "Acción Según Nader"

Cada una de sus obras es una apuesta arriesgada y personal, en todas ellas se respira un excelente trabajo actoral y una dirección escénica impecable. Decir esto sobre una compañía joven y que autogestiona cada obra es una demostración de lo que supone el trabajo bien hecho. Gente como ellos nos enseña a renovar la estrategia del gesto y es que ciertas caricias solo pueden aprenderse desde el patio de butacas.

© Joss Escalona

Enlace: www.teatrolacaldera.com

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