Kuang Ho Shin, líneas de expresión

Siempre he sentido una atracción y debilidad por las líneas de expresión de los rostros, para mi estas líneas son las historias que traemos tatuadas como trofeos de sol y sudor. Admiro a muchos fotógrafos y pintores que han captado esas líneas de expresión, en esta lista podría mencionar a Richard Avedon y a Lucian Freud, paso mucho tiempo sin que yo viera un lenguaje del carácter de expresión que me dijera algo nuevo, sin embargo, un día me tope con la publicación mexicana “El Fanzine”, en la cual aparecía en portada un rostro de símbolos trazados con un oleo rico como el color de Mario Ceroli y una pintura tan rica y pastosa como los trazos de Arturo Espinosa Rocique, los trazos de esta obra que vi en la citada portada tienen una intención accidentada y una belleza infinita. Lo más extraordinario de esta obra es que cada “trazo” de pintura es como si fuese una obra individual de expresionismo abstracto que a su vez en conjunto forman una sola obra. Los laberintos que me traen a la mente las líneas de expresión son una forma de explicar en la plástica la complejidad metafísica de un rostro humano, en una interpretación única y original del artista sudcoreano Kuang Ho Shin. El carbón y el óleo en sus obras se fusionan con una rabia que solo es capaz de interpretarse por un artista que lee el profundo inconsciente del existencialismo de los avatares presentes. Los trazos parece darle una prioridad al acto de tocar y sentir la porosidad y contraste del carbón y el embriagante olor y la textura del oleo, sin embargo la lógica de los rostros están ahí de una forma diferente, lo grotesco y lo sutil se unen para hacer una nueva interpretación del rostro humano, todo producto del trazo de Kuang Ho Shin.

© Kuang Ho Shin
© Kuang Ho Shin
© Kuang Ho Shin
© Kuang Ho Shin
© Kuang Ho Shin
© Kuang Ho Shin
© Kuang Ho Shin
© Kuang Ho Shin
© Kuang Ho Shin
© Kuang Ho Shin

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