De niña jugaba en terrenos con edificios derruidos, en ellos encontraba una belleza singular, distinguía en la textura de las piedras manchas que le recordaban las pinturas abstractas de Rothko y de Kooning, las cuales observaba en los museos que visitaba con sus padres. A veces en los recorridos de inocencia urbana encontraba muñecas rotas, vestidos destajados y un sinfín de artilugios que decidieron habitar su inconsciente por siempre. Pasaron los años y la manifestación de la memoria se fue revelando paulatinamente, y en un momento decisivo de su vida, la catarsis se presentó como una necesidad de crear hilos conductores que contenían una manifestación de aquella memoria lontana perpetuada en unas piedras que habrían de emerger tarde o temprano. El arte de Karen Huber consiste precisamente en crear discursos que meta transportan el fuego de Prometeo al arte. En estos tratados visuales y sensitivos se han manifestado importantes artistas contemporáneos como Carlos Pérez Bucio, Javier Gutiérrez Orrico, Floria González, Roberto Del Rio, Alejandra Alarcón y Sofía Echeverri.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

Mi camino para encontrar el trabajo de Karen fue a través de White Spider, proyecto curatorial que ella dirige y en el que ha trabajado en colaboración con artistas como Chris Castañeda, Octavio Rivadeneyra y Lisa Wade. A través de las telarañas de la Araña Blanca fui encontrando espacios intervenidos: una vez un hotel en el opulento barrio de Polanco, sitio que fue momentáneamente invadido por artistas de toda la ciudad que encontraban un pretexto exquisito para visitar y encontrar las manifestaciones del “Glam” esparcido en pinturas y fotografías que descontextualizaban el vestíbulo de un lugar con pretensiones minimalistas. Pero el clímax lo encontré en una exposición tan ambiciosa y perfectamente culminada que se denominó “Sing Sweet Songs of Conviction”, en esta exposición Karen Huber se manifestó como una especie de arquitecta onírica que guió a un grupo de artistas geniales para crear un espacio en el que se representaban todos los deseos y obsesiones que viven ocultos bajo el manto de las “costumbres civilizadas”, en esta exposición las esculturas de Roberto Del Rio palpitaban en llamas encendidas por una luz roja que reconfiguraba el espacio.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

Destaca el trabajo de Karen Huber porque no busca parecerse al de nadie en la Ciudad de México, la inclinación de los artistas con los que trabaja podrían definirse como artistas Neo Románticos- Posmodernos, en ellos cohabita un deseo fulminante por resucitar la memoria de Félicien Rops habitando la descontextualización del espacio en la luz de Dan Flavin. El espíritu de Karen Huber recuerda a Léopold Zborowski quien fue el encargado de llevar a la luz la obra de Amedeo Modigliani, Maurice Utrillo y Chaim Soutine. Reconocer el genio, llevarlo al espacio físico de las exposiciones y concretar las transacciones es una compleja trilogía que Huber lleva a cabo con un espíritu renacentista.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Raúl Gasque.

© Photographer: Raúl Gasque.

Dentro de todo lo manifestado el jueves 11 de septiembre realizó el acto más desafiante de su carrera al abrir la Galería que lleva su nombre, este espacio habita y respira en un edificio porfiriano que invoca recuerdos presentes de Le Marais en el pleno corazón de la Ciudad de México, este lugar de muros grandes y techos altos respira y vive en concordancia con la creatividad y proactividad de una de las mejores curadoras de América Latina.

© White Spider

© White Spider

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

© Photographer: Octavio Rivadeneyra.

Enlace:
www.facebook.com/KarenHuberGaleria

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