Ayesha L. Rubio. La sensibilidad inquieta.

© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio

Existen personas cuyos trazos son capaces de revelar lo invisible, aquello que sucede fuera de marco y conecta la historia con la emoción que anida más allá de la estética. Sólo alguien capaz de evocar acciones a través de imágenes, puede componer una banda sonora que parte del color para generar una atmósfera que nos permita identificar constelaciones propias y ajenas. Tal vez por eso las ilustraciones de Ayesha L. Rubio, (Madrid,1981) son una hermosa invitación al viaje. En todas ellas se aprecia una acertada semblanza de personajes que provienen de una larga tradición de fábulas, narraciones y cuentos, que nos demuestran que el paso del tiempo no tiene porqué alejarnos de los libros que leímos en nuestra infancia, es más, resulta inevitable seguir ligado a ellos.

© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio

Su obra nos recuerda que el contacto que se establece entre el espectador y la imagen es sagrado,  sentimos el paso del tiempo de una forma visual y eso condiciona el modo en el que contamos y escuchamos historias. Nuestra memoria es un archivo plagado de siluetas, trazos, texturas y colores, recordar es una forma de reinventar la realidad para hacer de ella una ficción portable, llevamos dentro de nosotros una inmensa biblioteca de libros ilustrados. Tal vez por eso sus trabajos editoriales son el resultado de alguien que ha aprendido a retarse para avanzar, explorando técnicas y estilos que confirman que la clave para evolucionar, es no olvidar el diálogo que el ilustrador mantiene con los pequeños detalles. Tanto “El niño monstruo”, (Siete Leguas editorial), como “Pedro y el Lobo” (editorial Loqueleo) son obras dotadas de una exquisita sensibilidad. Si uno se detiene en cualquiera de sus ilustraciones, puede escuchar la acción, la voz, el paso de los personajes. Desde la más absoluta ternura, Ayesha captura la esencia de la ficción para hacerla presente en lo cotidiano. Devolviéndonos al sereno disfrute de reiniciar la lectura a través del tacto, porque no hay mayor placer que el de leer acariciando todas y cada una de las páginas.

© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio
© Ayesha L. Rubio

Enlace:

http://ayesha-rubio.squarespace.com/

Tags from the story
, , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *