Graduada del Savannah College of Art and Design, la ilustradora y pintora de origen vietnamita, Tran Nguyen, deja entrever en su arte una sensibilidad fuera de serie. Con una orientación surrealista, la artista actualmente afincada en Georgia, Estados Unidos, se considera a sí misma como un perfecto estereotipo asiático. “Amo el arroz y odio los productos lácteos. Me fascina la imaginería terapéutica, las imágenes que expresan emociones escondidas muy dentro de mi psique”, nos cuenta esta joven de 24 años quien provoca a través de sus piezas un ambiente de introspección gracias a metáforas visuales e imágenes simbólicas que invitan a reflexionar sobre la vida y el subconsciente. Aunque Tran –se pronuncia “Tron”- encuentra más productivos sus días después de la puesta del sol, se obliga a comenzar sus actividades tras detener la alarma de su reloj por quinta vez. Rodar de la cama, implica revisar sus correos electrónicos, alimentar a su perro y comer arroz –mucho arroz- esfuerzo que se ve fortalecido con una buena taza de café. Después simplemente se entrega a horas de pintura, sudor y frustración, una rutina que finaliza de lunes a viernes a las 4:00 am.

Tran, ¿siempre soñaste con convertirte en ilustradora?

Cuando era niña, memorizaba los dibujos animados de los días sábado por la mañana: “Samurai Pizza Cat”, “Sailor Moon”, “Mi vecino Totoro” y “Felix, el gato”. Encontré una gran alegría en lo que estos artistas habían sido capaces de crear y me sentí inspira por ellos a realizar también un arte tan extraordinario. Cuando crecí, me di cuenta de que quizá no era un sueño tan descabellado después de todo…

¿Y cuando entraste al Savannah College of Art and Design?

Antes de asistir a la universidad pensé que era increíble, una vez dentro de la SCAD, me di cuenta de lo horribles y vergonzosas que eran mis habilidades artísticas, y de lo mucho que necesitaba aprender. Mi educación me introdujo en los diversos aspectos del arte, y me enseño los fundamentos de la ilustración.

Tu obra tiene un aspecto psicológico notable, ¿qué inspira estas metáforas visuales?

La gente y sus problemas actúan como mis musas. Sus tensas emociones y tribulaciones me inspiran para ilustrar estas condiciones humanas. Trato de localizar el concepto detrás de cada uno de mis cuadros hacia una emoción específica, algo universal que todos hemos tratado en nuestras vidas. Es mi esperanza que el espectador se pueda relacionar con ellas, recolectándolas para verse favorecidos en el bienestar de lo que interpretan. Es ubicuo decir que la vida es una serie de dificultades y que cada año se hace más dura. Básicamente, me gustaría que mi trabajo sirva como un amortiguador para pasar por momentos difíciles.

¿Qué podrías contarnos sobre las formas abstractas que se hacen presentes en tus imágenes?

Uso las formas abstractas para ayudar a integrar un tono general al contenido. A veces, el azar de estos patrones permite crear un vacío ambiguo, y otras, las utilizo para representar emociones en conflicto. Los símbolos son pintados con acrílicos oro que tienen una calidad iridiscente que me resulta estéticamente agradable.

¿Cuál sientes que es la obra que mejor representa un aspecto de tu vida?

“For the Lost and Unfound”. Más que nada porque es una obra muy personal, transmite confusión emocional y el hecho de sentirse perdido en los esfuerzos de la vida cotidiana. Pinté esta obra cuando un pariente mío muy querido, vivió una situación similar y se cuestionó qué hacer de sí mismo en la sociedad.

¿Cómo viene panorama expositivo durante estos próximos meses?

Muy bien. Julio marcará mi segunda exposición individual “The Synapse Between Here & There” en la Thinkspace Gallery donde daremos a conocer nuevas pinturas producidas el año pasado, y en septiembre, estoy participando en una exposición colectiva en la Joseph Gross Gallery de la Universidad de Arizona.

Enlace: www.mynameistran.com

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