“Un profeta” es una de las cintas galas más recomendables del último tiempo. Ganadora del Bafta y el Festival de Cannes de 2009, el film arrasó con los premios César en Francia, transformándose en un título que ha conciliado crítica y público y que cuenta con actuaciones de alto calibre como la de Niels Arestrup, quien interpreta a César Luciani, un poderoso mafioso que controla todo lo que sucede dentro de la prisión. Nacido en una familia de clase media de origen danés, Arestrup (1949) creció fuera de París y estudió actuación con Tania Balachova. Sin abandonar jamás su gran pasión -el teatro- este hombre multifacético construyó una impresionante carrera cinematográfica basada en papeles secundarios y personajes enigmáticos en películas como “Toda Una Mujer” de Daniel Duval o “Corrupción Criminal” de Yves Boisset. Siempre abierto a grandes desafíos, no dudó en aceptar papeles complejos en “La rumba” o “Les loups entre eux”; a mediados de los 80 protagonizó a un director de orquesta húngaro en “Encuentro con Venus”; a un infeliz violinista en “Picnic” de Lulu Kreutz y a un marido que abandona a su mujer en “Speak to Me of Love” de Sophie Marceau, mientras que el año pasado, brilló en “Un Profeta”, thriller carcelario de Jacques Audiard que hoy nos convoca.

Niels, de la gran variedad de personajes que has hecho a lo largo de tu carrera,  ¿cuál recuerdas con más afecto?

Una experiencia se graba en el corazón si se combinan varios fenómenos: La obra, el público, los compañeros de reparto y el director. Teniendo en cuenta todo esto, yo diría que el rol de Lopakhine en La Cerisaie (El jardín de los Cerezos) de Chejov, dirigida por Peter Brook en el teatro Les Boúffes du Nord en París, 1981.

Hablemos de “Un Profeta”, ¿cómo fue la experiencia de trabajar nuevamente con Jacques Audiard?

Jacques es un gran amigo y lo considero el mejor realizador de cine francés del momento. Su estilo de montaje, la belleza de cada toma; tiene una perspectiva muy fresca y profesional por lo que trabajar con él es siempre un placer.

Éste no es sólo un drama carcelario, es una historia sobre lenguas y culturas diferentes, ¿cuál crees que fue el quid para mostrar tan novedosamente a la mafia en este contexto?

No sé si existirá una clave específica a la hora de definir este filme, de lo que sí estoy seguro es que su argumento hará reflexionar a los espectadores y les enseñará a respetar su entorno y lo que aman. Así,  el realismo de la cárcel y los orígenes del conflicto se desenvuelven por sí solos…

César Luciani toca el alma de cualquiera, ¿hiciste algún tipo de estudio para preparar este rol?

De corazón, creo que hice todo lo que era necesario: mi propio trabajo de investigación y por supuesto utilicé mis recuerdos, una introspección. Además, trabajé arduamente durante más de tres meses con el objetivo de obtener el complejo ritmo de la lengua corsa.

Tienes una dilatada experiencia actoral, ¿qué le recomendarías a los jóvenes que desean seguir este camino?

La verdad es que no puedo mentir: teniendo en cuenta la evolución de nuestras sociedades sería difícil alentar a cualquiera a participar en este tipo de carrera.

Niels, siempre estás rodando o en las tablas, ¿qué harás durante los próximos meses?

Próximamente parto a Londres con Steven Spielberg a filmar “War Horse”, cinta basada en la novela homónima del escritor Michael Morpurgo y luego, en enero, volveré al teatro en París.

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