Ludmila es una artista fascinante, de una visión oscura y fantasiosa que nos devuelve las ganas de viajar en el tiempo y explorar mundos paralelos llenos de vida y curiosos personajes. Nacida en Rusia en 1958, Ludmila vive en Portugal desde 1991. Su carrera profesional está llena de contrastes. Ha estudiado en la Escuela de Arte (SACI) en Florencia, Italia, asistiendo posteriormente a talleres con reconocidos artistas como Albuquerque Mendes, Irene Ribeiro, Daniel Hompesch y Fernando Correia, con quien desarrolló importantes estudios en torno al dibujo científico, conocimientos que hasta el día de hoy alimentan sus escenarios ambiguos y misteriosos. Y es que la obra de Ludmila es un cosmos donde la racionalidad no tiene asidero. Sus criaturas -aunque poseen ciertas características humanas- son sin duda una alegoría, un símbolo, una metáfora materializada en torno a sus emociones. Como si se tratara de un universo paralelo al que llegamos a través de un espejo, Ludmila alimenta nuestra imaginación y es en cada una de sus piezas donde encontramos un refugio para imaginar lo imposible, un espacio que revelamos en esta entrevista desde la mágica Vila Nova de Gaia.

© Ludmila - "Europa"

Ludmila, tu obra es rica en muchos aspectos, sobre todo en la creación de personajes sorprendentes que revelan tu universo interior. ¿Cómo vives el arte en tu infancia y qué elementos gatillaron esta pasión tuya por las imágenes?

Me crié en un ambiente creativo. Mis padres y mis hermanos tenían muy desarrolladas sus habilidades en cuanto al dibujo. El proceso de materialización de mi carácter me llevó a pedirle a mi padre si podía dibujar algo para mí. De esta manera todo el paisaje fue creado “bajo mis demandas”. Más tarde, empecé mi propia representación de mundos imaginarios. Mi primer contacto fue a través de álbumes de grandes maestros del arte antiguo y una Biblia oculta con antiguos grabados que encontré en la biblioteca de mi padre. Los juguetes no eran objeto de mi interés. Todos mis juegos de infancia se resumían a dibujar, crear con arcilla y observar a través de un calidoscopio.

© Ludmila - "Éxodo"

¿Y cómo crece en ti este amor por una faceta del arte más oscura y decadente? ¿Qué implicancias crees que tuvo este descubrimiento en tu niñez y en tu etapa más adulta?

Según recuerdo, mi primer encuentro con una estética más bien grotesca fue mediante el teatro de marionetas y grandes libros con ilustraciones a color de cuentos de hadas rusos. Eso despertó mi curiosidad y mis miedos infantiles. Por ejemplo, creía que cuando alguien estaba mintiendo su nariz crecería y que otras extrañas metamorfosis pasarían dependiendo del “pecado” y eso me molestaba. Más tarde, cuando descubrí personajes mitológicos entendí que ese era el resultado de la poesía imaginativa del artista. Entonces me detuve buscando a gente con cuernos y cascos en la vida real y todo encontró su lugar. De esta manera, he adquirido el gusto por la metáfora, la alegoría y la duda, y ciertamente por lo grotesco. Estoy segura de que la habilidad en el uso de estos “elementos” da la libertad al artista y la posibilidad de representar de forma más plena y animada a un personaje o a una situación. Se trata de un escrupuloso trabajo mental donde amigablemente cooperan: la imaginación, la falta de color y múltiples conocimientos.

© Ludmila - "Judith III"

¿Sientes que se debe tener ciertas características especiales para crear y comprender piezas propias del Arte Macabro?

Soy muy selectiva en este tipo de arte. En mi opinión, para poseer los instrumentos para hacer Arte Macabro, es necesario contar con una estructura mental específica, un perfecto sentido de la proporción, una psique saludable y también buenas habilidades técnicas. De lo contrario, puede parecer un delirio esquizoide. De hecho, cuando tengo ante de mí una obra de este tipo no trato de encontrar belleza en ella, porque es de otro campo, pero sí pretendo entenderla. Buscar la belleza en este tipo de arte requiere usar otras áreas del cerebro. El mecanismo es muy diferente a lo que ocurre cuando observas un maravilloso paisaje. En mi opinión, hay un límite de dolor en este tipo de arte al que se llega cuando te sometes a la sensación de no aceptación de la forma visual. El esfuerzo de apreciación de algo que no se acepta en un nivel fisiológico se convierte en una tarea muy difícil. Y no estoy segura de si es lícito pensar en un discurso sobre la belleza del Arte Macabro. A priori no se espera allí, pero se puede sentir la admiración por la ejecución de un maestro. Incluso si ilustras clásicos como Edgar Allan Poe, es muy fácil caer en la banalidad o en la exageración. Es un trabajo muy sublime que pocos artistas pueden hacer. El Arte Macabro existe hace mucho tiempo y estoy segura que hay muchos admiradores de dicha expresión. Creo que el arte macabro está más presente en el cine debido al impacto adrenalínico que posee. Pero, hay muy pocas obras maestras.

© Ludmila - "Cena Familiar"

Realismo Imaginario bien podría ser un concepto para definir tu arte. Llama mi atención lo llamativos que son tus personajes. ¿Cómo nacen? ¿Son ellos una mezcla de varias épocas históricas?

Por lo general, los personajes nacen en mi mente como resultado de la emoción provocada por una situación particular, así como por los fenómenos exteriores que despiertan los procesos asociativos (que vienen de forma automática junto a mi voluntad) para mostrar de una forma visual que más tarde “registro” en la tela. Mis personajes no están relacionados con ningún periodo cronológico, nacionalidad o cultura. Fenómenos tales como el Éxodo, Judith o El Carnaval son universales. Por ejemplo, el Éxodo para mí no es sólo un episodio narrado en la Biblia, es cualquier cambio importante en la vida de alguien. El Éxodo de una familia de un país a otro mundo. En general, toda nuestra vida es un Éxodo en un escenario de Carnaval. Además, creo que cada mujer se ha sentido (al menos una vez en su vida) en la piel de Judith y los elementos de lo grotesco que utilizo en mis obras me ayudan a añadir información complementaria, sin la cual el carácter no sería “exitoso”. Los vestuarios de los personajes son similares a los del Carnaval, éstos tienen un significado que designa la condición del sujeto, detalles de su personalidad y también poseen una finalidad decorativa.

© Ludmila - "Carnaval"

A parte de la influencia carnavalesca de tu obra, ¿qué otros aspectos de la vida cotidiana son inspiradores para ti e intentas transmitir al espectador mediante cada una de tus piezas?

Muchas veces la inspiración proviene de la vida real, la música, mis memorias, el teatro y la poesía. Hace algunos años hice una secuencia de dibujos y pinturas donde el personaje principal era mi perro Doberman. El lema de esta secuencia fue “Animals – like Humans” mientras que la continuación de esta idea llamada “Humans – like Animals” todavía no está hecha, pero posiblemente lo estará en un futuro próximo. Todo puede resultar en un impulso de trabajo. Mientras lo hago, estoy enfocada en la vida interior de la persona, frecuentemente reducida y primitiva. La no correspondencia de los altos principios y pensamientos con la acción real, lo deseado y lo actual, la relación entre el hombre y la mujer. Como ejemplo: “Accidental Kiss”, “Holly Music” y “Europa”.

© Ludmila - "Orlando"

¿Dirías que la política y la religión son otros temas también recurrentes en tus cuadros?

No tengo ninguna relación con la religión y la política. En general, las personas que son conscientes del poder no son de confianza. Son de otro mundo y tienen diferentes percepciones y sentimientos. Estas personas tienen una naturaleza diferente. Algunas de mis obras son resultado de la observación y la reflexión sobre ellas y los fenómenos del poder en general. “Last Supper”, “Hypocrisy’s Pray”, “Sociedade Secreta”, son algunas. Veo que el mundo oscila entre los dos polos: lo sagrado y los “120 Days of Sodom”.

© Ludmila - "Joker"

¿Qué podrías contarnos sobre tu técnica?

A través de las técnicas de los Grandes Maestros he aprendido a desarrollar mi propio estilo, adecuado a mi temperamento. Ese conocimiento me da la capacidad para improvisar sin romper las reglas principales de la pintura. Puedo usar tela, así como paneles. Mi arsenal: témpera y óleo. Y mis técnicas: Velatura, veladuras.

© Ludmila - "Last Supper"

Observando la gran variedad de piezas que has trabajado hasta el momento, ¿qué tipo de proyectos ha sido tu preferido?

Tal vez representar personajes femeninos. Me siento muy satisfecha con las obras que fluyen más allá de mi estado de ánimo, como la magia, cuando me siento guiada por alguna fuerza.

© Ludmila - "Vip"

¿Cuál es tu visión de la pintura actual?

Soy un fan de la pintura hecha según los grandes maestros, de un buen dibujo, pero siempre vinculado a la personalidad del artista. En mi opinión, la pintura de hoy es la articulación del conocimiento pasado, el conocimiento de la química, la física y una experiencia gigante e intuitiva. Mi experiencia en el negocio del arte es la misma que la experiencia de otros artistas.

© Ludmila - "Accidental Kiss"

Para cerrar esta entrevista, ¿qué podrías contarnos sobre tus próximos planes?

Continuar trabajando, dando vida a las notas que tomé (y que están en mi mente) sobre la naturaleza humana. Y en lo que se refiere a la técnica, estudiar y utilizar las técnicas pictóricas tradicionales en un nuevo contexto sin romper las leyes fundamentales de la pintura artesanal.

Enlace: www.ludmila-fantasticart.blogspot.com

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