Berta Delgado y David Aladro-Vico forman el tándem perfecto en LRM Performance (Locus). Colectivo interdisciplinar, sus creaciones son una mezcla de elementos visuales, sonoros y de movimiento que transportan al espectador, durante el rato que dura el espectáculo, a un mundo lleno de sensaciones donde cada cual es libre de imaginar y crear su propia historia.

© LRM Performance (Locus)

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¿De dónde viene LRM Performance?

David: Yo venía de componer música contemporánea, y sentía la necesidad de hacer algo que incluyera todo lo que me gusta además de música.
Berta: Yo tras terminar Bellas Artes quería hacer algo distinto también, así que en 2004 empezamos por hacer pequeñas improvisaciones en vivo de pintura digital y piano preparado, con piezas de videoarte intercaladas. Desde ahí lo fuimos complicando cada vez más con luz, movimiento, instalación, prótesis.

© LRM Performance (Locus)

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¿Cómo aparece la performance en vuestra vida?

Berta: A mi familia siempre le gustó el arte contemporáneo y en su círculo de amigos había artistas que hacían performance. A mi hermano y a mi nos llevaban a ver todo tipo de manifestaciones artísticas: exposiciones, conciertos, teatro. Me gustaban las artes escénicas y estuve en varias compañías de teatro al mismo tiempo que hacía la carrera de Bellas Artes. La performance fue interesándome porque unía dos mundos en los que me movía, el del arte contemporáneo y el de las artes escénicas.
David: Yo recuerdo haber visto imágenes de Fluxus en los libros de arte de mis padres cuando era pequeño. Años después cuando estudiaba en los 90 en una conferencia de Mauricio Kagel me llamó la atención que mencionara la “música gestual” y a ZAJ. Por entonces aquí la gente usaba más el término happening, generalmente con tono despectivo. Luego descubrí que muchos artistas posteriores como Laurie Anderson o Dumb Type venían de ahí.

© LRM Performance (Locus)

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¿Creéis que la performance es una disciplina que está infravalorada o, poco a poco, empieza a tener cabida al lado de artes más asentadas como lo son la pintura, la música, el cine?

David: La gente nos pregunta mucho si está aceptada entre las demás formas de arte, pero para nosotros está muy claro que sí está aceptada, la encuentras en todos los grandes centros de arte, teatros o auditorios; no en vano ya han pasado más de 50 años desde Fluxus y ZAJ. Pero sólo está aceptado ese estilo concreto de performance de los años 60.
Berta: Para nosotros es un camino a seguir, no un estilo, como pretenden algunos artistas y críticos, a veces sin siquiera ser conscientes de ello.

© LRM Performance (Locus)

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¿Qué es “Memory Root Light”? ¿Cuándo surge el proyecto?

David: “Memory Root Light” es un continuo de escenas abstractas, que buscan generar emociones no predecibles en el espectador; el título y su significado es lo de menos, de hecho es un simple anagrama. El proyecto era originalmente una instalación a realizar en residencia en el centro de arte contemporáneo de Aomori, Japón, en 2010 .
Berta: Decidimos seguir con ello, ampliando y desarrollando el trabajo, desde finales de 2011 y todo 2012, con más diseños de luz, video, materiales, movimiento, instrumentos y sonido.

¿Cómo preparáis vuestra performance? ¿En qué os inspiráis?

David: Nuestra forma de trabajar no es conceptual, no nos interesa usar un concepto, ni una narración ni una idea, imagen o planteamiento de partida que venga dado. ¿De dónde vienen las cosas? por el simple hecho de vivir, todos acumulamos y recogemos experiencias todo el tiempo que luego utilizamos pero no nos interesa ser muy conscientes de ello ni utilizarlo de forma conceptual para explicar el trabajo.
Berta: Trabajamos muy regularmente, de hecho, a veces nos tenemos que obligar a tomarnos días de descanso y el material se acumula esperando, nunca se sabe cuándo ni cómo será usado. El proceso de montaje puede ser largo.

© LRM Performance (Locus)

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En vuestro espectáculo utilizáis la luz, la música, el sonido, la danza, el movimiento, vuestro propio cuerpo convertido en figuras extrañas con esa mezcolanza de sensaciones, ¿qué queréis que perciba el espectador durante la hora que dura vuestra performance?

David: Justo lo que dices, sensaciones. Cuando elaboramos el trabajo realizamos un enorme esfuerzo para que en el resultado no haya nada conceptual ni narrativo. No queremos contar una historia ni mostrar un concepto. No queremos “expresar” algo preconcebido, queremos generar una emoción, pero que sea cada persona la que tenga la suya. Hay que esforzarse para que el trabajo no sea narrativo ni conceptual porque a veces sale sin que uno quiera o sea consciente de ello.
Berta: Trabajamos así porque el objetivo es que sea el espectador quien elabora su propia interpretación, concepto o narración, si la encuentra. Y aunque no nos condicione, nos gusta mucho escucharla. Es sorprendente lo que la audiencia es capaz de interpretar, siempre es muy diferente.

¿Creéis que hay más libertad de creación en la performance que en otras disciplinas artísticas?

David: Lo que nos interesa es su apertura, su posibilidad de abstracción e interdisciplinariedad. Mal que les pese a aquellos que quieren monopolizarla, la palabra performance se usa en todas las artes temporales. Para nosotros es la manera de huir de la endogamia que sufren las artes, que las mantiene anquilosadas.
Berta: Sí, se ha intentado imponer un modelo concreto de performance de los 60 y expulsar a quien no siga el modelo. Nosotros buscamos pluralidad.

¿Tenéis pensado llevar vuestro espectáculo a otros lugares del mundo?

David: Por supuesto, de hecho “Memory Root Light” fue presentado por primera vez en Italia, dentro del festival de electroacústica Miniere Sonore. Nuestra web está mayormente en inglés, que usamos como lengua franca.
Berta: La acogida de este tipo de trabajos fuera de España es mucho mejor, son más abiertos. Además ya se sabe, nadie es profeta en su tierra.

© LRM Performance (Locus)

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¿Cuáles son vuestros proyectos de futuro?

David: Estamos ya con el nuevo trabajo, el título provisional es Kowloon. Tenemos muchas cosas en el tintero que probar y construir: tipos de luz, tipos de sonidos e instrumentos, trajes, prótesis, formas y movimientos.
Berta: Llevará tiempo, pero tenemos mucha paciencia.

Enlace: www.LRM-info.com

LRM Performance y Memory Root Light: una experiencia irrepetible.

 La interdisciplinariedad es una de las características más destacables del arte de este principio de siglo. El artista maneja, domina, diferentes disciplinas y las hace convivir, dialogar, completarse y complementarse, redondeando una obra de arte poliédrica que a menudo ofrece múltiples visiones. Disciplinas que se combinan, medios útiles para funciones distintas a las que desde antaño se les habían otorgado, nuevas posibilidades ante materiales y recursos, y todo ello aportando elementos que se entremezclan y se yuxtaponen. Así, la obra del arte del siglo XXI se convierte en un conjunto de obras de arte asociadas, ingredientes que juntos tienen un sentido, pero que por separado son igualmente consistentes, no pierden su identidad.
 Mi aproximación a la performance como disciplina artística fue muy temprana, pero también ha sido poco habitual en estas dos últimas décadas. A finales de los años 80 tuve la ocasión de ver mi primera performance en un pequeño espacio cerca de Saint John de Divine, aquel extraño “Bread and Puppet” que el Emergency Exit Circus representó para un grupo heterogéneo de estudiantes del arte que experimentaba por primera vez una obra así. La escenografía, el teatro, la improvisación, la interacción con el público me recordaron automáticamente a las veladas dadá en el Cabaret Voltair, mezcladas con una cierta violencia Fluxus. Imposible quedarse ajeno, imposible no participar, no experimentar. Reconozco que en mi vida hubo un antes y un después de aquella tarde neoyorkina. A partir de entonces, he asistido a performances tan variadas como los propios artistas que las realizaron, desde viscerales y catárticas exposiciones de la pública intimidad, hasta escenificaciones abstractas sin palabras y sin ninguna empatía. Confieso que cuando respondí a la invitación de
 LRM Performance para asistir a Memory Root Light tenía todas ellas en la mente, me guiaba sólo por la curiosidad y esperaba algo que no sabía ni siquiera cómo sería. No conocía personalmente a Berta y a David, lo cual hacía que mi trayecto hasta su estudio fuera una especie de camino de iniciación a ciegas. Un Orfeo atravesando el Hades con los ojos cerrados.
 Lo que encontré allí no fue sólo calidez en el recibimiento, sino en todo lo que me esperaba. Un pequeño grupo de personas relacionadas con el mundo del arte pero no artistas, de modo que nuestra visión de la obra no iba a estar condicionada por nuestra propia creación. Un espacio escenográficamente bien diseñado, consistente, profesional. Y empieza la evolución de los elementos que componen esta interdisciplinar obra performativa. La música, la luz, el espacio, los cuerpos que se mueven lentamente, los distintos elementos que como esculturas, como instalaciones, interactúan con los cuerpos y modifican el propio escenario. Una podía imaginar, dejarse sugerir, podía incluso dejarse llevar por los sentidos, por la evocación, por el simbolismo, por la asociación de imágenes. Una podía también experimentar sentimientos encontrados, llevar lo que estaba ocurriendo a su terreno emocional, crearse una historia propia, pero no fue así. En mi caso, observé y disfruté como se observa y se disfruta una obra de arte, dejando que el espacio entre la obra y yo me permitiera sacar lo mejor de ella. Podría decir que la experiencia de Memory Root Light fue más escénica que artística, pero no sería lo más adecuado. Sobre todo porque lo más interesante de la propia performance vino después, hablando con los artistas y conociendo desde dentro los elementos que conformaban la obra. LRM es un colectivo tan multidisciplinar como las obras que realiza, y eso queda patente cuando se habla con ellos. El minucioso cuidado con el que la música y la luz discurren casa con la delicadeza de las instalaciones en las que se apoyan los performers, y con el exquisito gusto de sus movimientos, muy cercanos a la danza. Se comprende entonces el éxito que tienen cuando presentan sus proyectos. De las personas que coincidimos aquella tarde, y que no nos conocíamos en absoluto, algunos hemos vuelto a coincidir y a comentar nuestro paso por el estudio de

LRM: también entonces, también para nosotros, la experiencia ha sido irrepetible.

Marta Pérez Ibáñez.
Profesora de mercado del arte en la Universidad Antonio de Nebrija y el Instituto Nebrija de Competencias Profesionales. Consultora de arte en ARTEblanco.
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