La muerte -y los símbolos que la rodean- tiene tantos significados y tan variadas derivaciones. Bien lo sabe Laurie Lipton, artista neoyorkina afincada en Londres, que ha desarrollado a lo largo de su carrera una obra hiperrealista psicológica inspirada en las pinturas religiosas de la escuela flamenca. Desde pequeña, Laurie se sintió atraída por el estilo de los grandes maestros del siglo XVII. Estudió en la Carnegie-Mellon University de Pennsylvania, siendo la primera persona de su facultad que se licenció con honores en dibujo. Solía copiar sus piezas favoritas durante horas. Desde entonces ha explorado el arte de Durero, Goya y Memling además de la seductora fotografía  en blanco y negro de Diane Arbus, quien se ha transformado en una de sus grandes influencias. “Blanco y negro es el color de fotografías antiguas y los programas viejos de televisión; es el color de los fantasmas, la nostalgia, la memoria y la locura. El blanco y negro duele. Me di cuenta que era perfecto para las imágenes en mi trabajo”, señala esta talentosa dibujante que con sólo un lápiz y un papel en blanco es capaz de expresar su rica cosmogonía interior.

© Laurie Lipton - Autorretrato

Se trata de dibujos extremadamente dramáticos e intensos que nos sumergen en una reflexión acerca de los miedos de la sociedad occidental dentro de un contexto habitado por esqueletos vivos, personajes que develan la locura humana, el dolor, el humor, la ironía y sus contradicciones. En su estudio londinense, Laurie trabaja a ritmo acelerado mientras prepara su traslado a Los Ángeles, Estados Unidos, un cambio que la mantiene despierta, organizando hasta el más mínimo detalle. Idealmente su día empieza a las 6:30 am. Desayuna, revisa sus correos, viste ropa cómoda y se sienta a trabajar con una gran taza de té junto a ella. Un par de horas, se levanta y repite su ritual hasta el almuerzo, luego hasta la cena y al anochecer. “La gente siempre me pregunta cómo aprendí a dibujar tan bien. La respuesta es simple: dibujo mucho”, nos cuenta al comenzar esta entrevista.

© Laurie Lipton

Laurie, dices que dibujar por horas ha sido tu clave, pero observo tu trabajo y pienso que si no hay una semilla de talento detrás, es poco probable lograr un buen resultado… ¿Quiénes te motivaron a cultivar tu gusto por el arte?

Comencé a dibujar cuando tenía alrededor de cuatro años de edad, me encantó. Mis padres siempre me animaron. Pensaron que era una prodigio, una genio; yo era una niña angelical con una imaginación brutal y sangrienta. Ellos mostraban el resultado de mis obras de arte en las reuniones familiares. Nunca olvidaré las caras de mis tías y tíos, cómo me observaban a mí y a mis dibujos; su mirada de confusión y sospecha…

© Laurie Lipton

¿Te sientes feliz con lo logrado hasta el momento?

Absolutamente. Es felicidad pura tener el don de la creatividad, sentarse delante de un pedazo de papel en blanco y ser capaz de crear un mundo…

© Laurie Lipton

Y qué influencia a este universo tan lúgubre y sarcástico…

Me inspira cualquier cosa bien hecha con pensamiento, consideración y pasión. Libros, música, películas, pinturas y esculturas, no importa qué medio, siempre y cuando el trabajo sea único y diga algo acerca de la vida.

© Laurie Lipton

¿Cómo te enfrentas a la crítica? ¿Admiras tu propia obra?

Cada persona toma algo diferente de mi trabajo. Estoy encantada con los temas y las preocupaciones que trato en mi mundo. Me paso una enorme cantidad de tiempo en cada dibujo, por lo que sólo me baso en las cosas que me fascinan, absorben o enfurecen…

© Laurie Lipton

Cuando contemplas tus piezas, ¿qué ves en ellas?

Un estilo que es una especie de mezcla entre Bosch, Breugal, Goya, Van Eyck y Woody Allen.

En tu trabajo haces referencia a la pintura religiosa de la escuela flamenca, ¿cuál es tu vínculo con lo sacro?

He leído casi todo. La Biblia de principio a fin como una novela, el Corán, los evangelios gnósticos y mucha mitología. Creo que las religiones son responsables de una enorme cantidad de intolerancia, muerte y sufrimiento, pero también han contribuido a crear obras de arte fabulosas. Artistas como Miguel Ángel, Van Eyck, Memling, Durero y Da Vinci fueron apoyados por la Iglesia y su trabajo me ha inspirado por años…

© Laurie Lipton

En tus dibujos logras un dominio magistral de la luz y la sombra, ¿cuál es tu secreto?

En los últimos años he desarrollado mi propia y peculiar técnica de dibujo. Al principio yo quería pintar al temple de huevo sobre paneles de madera, como los maestros flamencos del siglo XVI, pero nadie podía enseñarme. Entonces comencé a usar un lápiz como pincel, en vez de pintar un millar de pequeñas líneas para construir la forma de un cuadro, he usado un millar de líneas de lápiz para construir diversas formas sobre el papel. Es muy tedioso, un camino cansador para dibujar, pero el resultado es maravillosamente nítido, claro y lleno de ricos detalles, al igual que en las pinturas del Renacimiento Temprano que siempre he adorado.

Dentro de tu colección, ¿tienes una pieza preferida?

Mi pieza favorita es siempre la siguiente. En el proceso siento que mi próximo dibujo será fabuloso, pero cuando está terminado ya no tiene ningún interés para mí. Supongo que eso es lo que me levanta por la mañana: la emoción y la exploración de una nueva obra de arte.

© Laurie Lipton

Intimidante y poderosa es tu propuesta para The Lowbrow Tarot: la carta de La Muerte, el arcano XIII…

Cuando escuché que la artista Aunia Kahn estaba organizando un show basado en el Tarot insistí en hacer la carta de La Muerte. Usé todos los elementos de la iconografía original, pero a través de la óptica Lipton. Fue muy divertido…

© Laurie Lipton

Te mudas a Estados Unidos luego de 35 años viviendo en Europa. ¿Qué planes tienes una vez instalada en tierras norteamericanas?

Estoy planeando hacer una exposición el año que viene. También habrá una segunda edición de mi libro en un futuro próximo. Si mis fans quieren saber lo que está pasando con más detalle, los invito a visitar mi página web.

Enlace: www.laurielipton.com

No Hay Más Artículos