La historia de la artista israelí Kukula es bastante peculiar. Nacida en un pueblo a una hora al norte de Tel Aviv, vivió su infancia rodeada de gente mayor, en su mayoría jubilados sobrevivientes del Holocausto. Una experiencia que tuvo consecuencias en su educación infantil, alimentada de igual manera por cuentos de princesas y los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Pero ¿cómo conciliar la niñez con tan dura realidad? Cada uno tiene sus métodos; Kukula también. Para ella el arte se transformó en una vía de escape. “A la edad de dieciocho años, me decidí a estudiar en vez de alistarme en el ejército, como se suponía que debía hacer, porque en el ejército no me dejaban traer a mis muñecas durante la formación básica”, explica.

© Kukula

Fue entonces como tras recibir su título en ilustración en Vital-Shenkar, se traslada a la bahía de San Francisco (USA) donde reside actualmente y da forma sobre lienzo, cartón o chapa de madera a sus muñecas, o mejor dicho, a sus niñas-mujeres dulces y perversas. Son las 10:00 am en Oakland, California, la hora perfecta para iniciar esta entrevista.

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Kukula, ¿siempre quisiste dedicarte al arte?

Al principio quería ser una diseñadora de moda, pero no entré de inmediato a la escuela que quería, así es que decidí estudiar ilustración. Cuando llegué a la escuela de diseño gráfico, extrañamente recibí una carta de la escuela de moda a la que había postulado, en ella me decían que me habían aceptado, pero en ese momento me di cuenta de que no era para mí…

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Y finalmente decidiste seguir en la Vital – Shenkar…

Así es, y creo que hice bien, pues la escuela me ha enseñado mucho acerca de cómo comunicarme con los espectadores y la forma en la que debo llevar mis pensamientos hacia la pintura con más claridad.

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Pero la moda, sigue siendo un objeto importante en tu trabajo ¿no?

Bueno, me encanta la moda y creo que se puede ver a lo largo de toda mi obra. Siento que la moda permite expresar un estado de ánimo y los sentimientos de una persona, así es que la incluyo en mi vida y en el arte.

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Y qué otras influencias potencian tu imaginación…

Me gusta la música, el ballet y las películas antiguas. Veo un montón de DVD`s, mientras trabajo.

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Hablando de tu trabajo hay un registro muy interesante que combina elementos del arte clásico europeo y la cultura pop contemporánea. ¿Crees que la gente nota dichos aspectos o al menos se lo cuestionan?

La verdad es que cuando la gente me pregunta en la vida real qué tipo de arte estoy haciendo, yo siempre digo que es abstracto, me divierte porque es lo más fácilmente aceptable y yo no sé cómo describirlo de otra manera. Creo que mi trabajo tiene que ver con cómo me siento, no hay en él puntos de vista políticos, ni estilos, es más bien romance, poesía pura y sentimientos.

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Técnicamente qué podrías contarnos de tu proceso creativo…

Por lo general, me baso en algunas de las chicas que guardo en un cuaderno de bocetos, luego las escaneo y trabajo en una composición en Photoshop, pero sólo con líneas simples a través del mouse. Entonces dibujo todos los detalles posibles y después del aburrido proceso de darle una fina capa de yeso, paso del dibujo a la pintura al óleo. Me gusta mezclar la pintura al óleo con aceites de nueces… algo que he hecho hace sólo un par de meses.

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Siempre has estado obsesionada con las muñecas. Esta vez las traspasas a tus cuadros. ¿Por qué crees que tienen implícita esa dualidad entre inocencia y malicia? ¿Crees que ellas representan una etapa de tu vida y de tu crecimiento interior?

Creo que todo tiene que ver con mi vida y mi personalidad. He vivido dos procesos muy contrarios entre sí. Durante mi niñez y adolescencia pasé tiempos terribles creciendo en una ciudad tan pequeña, tenía muy pocos amigos y gente realmente significativa para mí, y a parte, era mala estudiante. Siempre trataba de ser divertida y como venía de un hogar de clase media, tuve la posibilidad de tomar un montón de lecciones de piano. Cuando me fui de casa, después de la escuela secundaria, me sentí libre y diferente, todo era fácil, tenía un montón de amigos en Tel Aviv y era buena en la escuela.  Mi vida cambió y realmente creo que crecer se me ha hecho agridulce.

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En este sentido, ¿existe alguna pieza importante y especial para ti?

La que estoy trabajando ahora. ¡Realmente me encanta!

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¿Tienes exposiciones dentro de los próximos meses o algún proyecto que te entusiasme?

Estoy trabajando en una exposición individual que se expondrá en septiembre en la galería Corey Helfod de Los Ángeles. También estoy desarrollando un libro muy pequeño y una colección de trajes de baño inspirada en mi trabajo.

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Enlace: www.kukulaland.com

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