Aunque nacida en Barcelona -donde vive actualmente- Joana Santamans creció a la sombra de la montaña de Montserrat, en Esparreguera, estando desde siempre muy vinculada al paisaje rural de Els Hostalets de Pierola en la comarca de la Anoia. Esta combinación entre la gran ciudad y sus vivencias cerca de la naturaleza es una constante siempre presente en su obra plástica. Desde que estudió Diseño y Arte en la Escuela Eina de Barcelona –enriqueciendo su propuesta con posteriores estancias en Londres y Nueva York- Joana ha trabajado en diversos estudios de diseño gráfico de su ciudad hasta que al fin se ha establecido por su cuenta, realizando numerosos encargos de imagen corporativa y páginas web con gran rigor tipográfico y una fuerte autoexigencia gráfica que la han situado a las puertas de una creación más libre. Esta actitud le ha llevado a desarrollar una prometedora obra artística que abarca desde la pintura mural, el graffiti y la ilustración, hasta la pintura sobre todo tipo de soporte, un trabajo inspirador del que hablamos a continuación.

© Joana Santamans

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Joana, de niña, ¿cómo viviste el arte y este interés tuyo por la pintura y la ilustración?

Me gustaba mucho pintar, mis padres me lo permitían y alimentaban y tuve la suerte de ir a una escuela dónde daban mucha importancia a cultivar la creatividad. Allí tenía un profesor -Jordi- que era mi ídolo, nos planteaba trabajos en equipo divertidos y creativos y siempre me sorprendía con materiales nuevos. Lo cierto es que mis padres me daban mucha libertad, recuerdo que en las paredes del comedor de la casa mi hermana y yo pintamos espirales y hacíamos huellas con las manos y los pies llenos de pintura que se han quedado allí por años.

© Joana Santamans

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¿Y en cuanto al graffiti?

Fue en mi época de estudiante de diseño gráfico. Recuerdo que en el centro de Barcelona empezaron a aparecer un tipo de graffiti, para mí nuevos, básicamente ilustraciones sobre papel blanco pegados en las paredes grises de la ciudad. Me parecían fantásticos y además era increíble el contraste que hacían con las paredes sucias o con restos de empapelados antiguos. Era un collage genial. Poco tiempo después llegó a mi pantalla un vídeo del artista Blu, ¡aún no entiendo cómo lo puede hacer!

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Es muy inspirador ver sus vídeos de pinturas murales…

Claro y fue así como un verano, después de estudiar el post grado de “ilustración creativa” empecé a pintar encima de maderas encontradas por la calle. Todo comenzó como un juego en la terraza de un amigo durante las cálidas tardes de verano. En aquellos días cada mañana iba a un intensivo de arte escénico y expresión corporal -y con toda esta energía creativa que se enciende al mover el cuerpo- por las tardes, empezó a salir en forma de pinturas. Mi amigo y yo hacíamos dibujos y pinturas en conjunto, ninguno de los dos era el autor, simplemente observábamos el conjunto, nos lo pasábamos genial mientras de paso mirábamos los dibujos de Basquiat, Frida Kahlo y Egon Schiele.

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En tu adolescencia sonaba fuerte el arte en tu cabeza al momento de estudiar. ¿Por qué optaste entonces por estudiar diseño en EINA?

Acabé decidiéndome por el diseño porque pensé que si me dedicaba al arte me moriría de hambre. Tener una profesión me daba más seguridad. Hasta el momento ha sido mi fuente de ingresos y lo he disfrutado todo lo que he podido. Al día de hoy aún combino encargos de diseño con proyectos personales y encargos de pintura e ilustración. Además en la escuela dónde estudié diseño se le da mucha importancia a las humanidades así es que había muchas asignaturas de “libre elección” teórica tales como literatura comparada, estética del arte u otras más plásticas como caligrafía china o ilustración. Estas asignaturas “periféricas al diseño”, son las que me llenaron más.

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Entiendo que viviste durante algún tiempo en Londres, ¿cómo fue esta experiencia?

Supuso un giro en mi vida: después de 4 años de trabajar en estudios de diseño gráfico no me sentía satisfecha, tuve una crisis personal, rompí con mi pareja y mi compañera de piso se marchaba, mi vida se despedazaba por momentos, así que casi de un día para otro decidí marcharme a Londres en busca de respuestas. Quería conocer mundo y disfrutar nuevas experiencias en esta ciudad que ya me había llamado la atención en un anterior viaje familiar cuando apenas era una adolescente. Allí trabajé en una cafetería, conocí a gente muy interesante de Japón, Korea, Colombia, Somalia, India, Dinamarca y Australia, me relacioné con artistas, conversé mucho y disfruté maravillosos paseos por los parques de la gran ciudad.

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¿Qué te gustaba de esta urbe?

Me encantaba observar cómo iba “disfrazada” la gente en los clubes y disfrutaba comprando ropa de segunda mano en los grandes mercadillos. Allí empecé a coleccionar flyers y a utilizarlos como soporte para pintar. Me pasaba horas dibujando encima de aquellos diseños “recuperados”. En Londres desperté mis ganas de pintar que llevaban dormidas desde de niña. Fue un año maravilloso. El hecho de poder tirar adelante sola en una ciudad nueva sin la ayuda de nadie me hizo fuerte y me dio una gran confianza que me ha servido para todo lo que hago.

Tu paso por Nueva York, no se queda atrás. Podríamos decir que fue una continuación de tus vivencias en Londres…

Sí, recuerdo perfectamente la impresión que me causó ver los rascacielos desde el aire y lo impresionante que me pareció llegar sola a esta gran ciudad. Andar por las calles de Manhattan me hacía sentir diminuta. Era como pasear por un bosque milenario de cemento. Viví en varios barrios: Long Island, Dumbo, Brooklyn y Manhattan. Allí pinté encima de cartones, esbocé unas cuantas libretas Moleskine y me enriquecí conociendo personas formidables: un escritor, un fotógrafo y una diseñadora. Mas tardé me instalé unos días en una comunidad yogui en Arizona y el contraste fue formidable. Una experiencia genial que me ha dado mucha fuerza.

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Al parecer todo ese cosmopolitismo y tu gran conexión con la naturaleza durante tu infancia son quienes influencian hoy tu obra y tu interés por trabajar con soportes de madera que encuentras en la calle, ¿no?

Siento que es normal que mi trabajo exprese el conjunto de ciudad y naturaleza pues es lo que he vivido. La naturaleza la llevo en el corazón, sobre todo el escenario de mi infancia donde me pasaba horas jugando en espacios abiertos cerca de Montserrat. Por otro lado, en las grandes ciudades ocurren muchas cosas a la vez, hay gente de todo el mundo y por lo tanto gran variedad cultural.

En paralelo a todo este bagaje, ¿qué disfrutas hoy de tu profesión?

Intento disfrutarlo todo. Puesto que me toca hacer de todo. Hago de manager, comunicadora, agente, ilustradora, pintora y diseñadora. Espero en un futuro poder centrarme únicamente en mi obra y así podré dedicarle más horas, experimentar e ir lejos.

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¿Te agrada definirte estilísticamente o en cuanto a contenidos?

No, siento que de esta forma me encasillo. Me interesa la pintura mural, el dibujo, la pintura en soportes de madera, montar instalaciones, realizar ilustraciones en movimientos y vídeos, diseñar muebles ilustrados, y muchas cosas que aún no he experimentado. Prefiero que cada espectador me defina a su modo de ver pues mi trabajo evoluciona conmigo y aún tengo mucho camino por recorrer. En mi obra hay una voluntad de transmitir el positivismo y el misterio de la vida. Siento que hay una conexión que nos une, que todo se transforma y que las cosas tienen un sentido. La verdad es que no me parece tan importante el tema sino como lo trato: los colores que utilizo, la composición, como lo dispongo en el espacio, el trazo. Todo me parece una buena excusa para “observar” y a partir de aquí expresarlo en forma de pintura, dibujo, vídeo o diseño.

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Tus diseños e ilustraciones, ¿cómo nacen?

Tengo una forma de trabajar nada conceptual, los trabajos surgen solos. Veo una imagen -ya sea una foto o en la vida real- y de allí me aparece una idea o unas ganas de pintar con unos colores determinados en un soporte concreto. Me interesa mucho la composición y la belleza. Me gusta jugar con texturas y experimentar con distintos materiales. Ahora estoy trabajando mucho con acrílicos, lápices aquarelables, tinta china y rotuladores de graffitero sobre soportes de madera.

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¿En qué punto está hoy la ilustración? ¿Qué paralelo harías entre España, Londres y Nueva York?

Creo que la ilustración está en un momento dónde se une con el arte. Ya no solo existe la figura del clásico ilustrador anónimo que acompaña con dibujos un texto sino que está claro que hay una creciente oleada de ilustradores con personalidad propia que son contratados por su forma de expresar más que por su acurada técnica. La ilustración ya hace años que está en las galerías de arte. En Barcelona hay mucho talento y una creciente competencia. Creo que es difícil destacar, pero comparado con las grandes ciudades del arte como Londres y Nueva York, al ser una ciudad pequeña, si trabajas mucho es relativamente fácil llegar a las galerías y periodistas.

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En este sentido, ¿cuál es tu desafío?

Hace un tiempo mi reto era encontrar una galería disponible, ahora es saber escoger bien la galería y elegir bien los proyectos y las personas con las que trabajo. Mi próximo paso es exponer en el extranjero y poder vivir plenamente de mis pinturas e ilustraciones. Sé que es muy difícil porque no es ni mucho menos el mejor momento económico, pero estoy dispuesta a vivir con lo mínimo.

¿Qué tipo de proyectos te complace más desarrollar en este instante de tu carrera?

Amo cada proyecto que hago, pero puedo destacar el proyecto de pintar un mural de 4 x 2 m ante las cámaras para “El bestiari Ilustrat”, un programa de TV3. Traducir en pintura la música del cantautor Ferran Palau “L’aigua del rierol”. Trabajar para “contes a quatre mans” junto con la ilustradora Paula Bonet. O crear una escenografía poética con sillas y mesa pintada y realizar una animación stop-motion a partir de este material con grabaciones al campo y la playa en la que yo me disfrazaba y era parte de la obra.

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¿Y si de futuro hablamos?

En estos momentos estoy trabajando para una exposición que se inaugurará a finales de septiembre en la galería Il.lacions de Barcelona, tratará sobre los ciclos vitales y en ella habrá pinturas grandes sobre madera y una proyección de un vídeo que haré en conjunto con Phisalia Estudio. Tengo una galería en San Francisco interesada en exportar el proyecto, en estos momentos estamos en busca de sponsors. Además, este verano impartiré tres talleres de ilustración y para después de septiempre tengo planteado un proyecto que mezcla fotografía e ilustración junto con la fotógrafa Noemí Elias y Rubén León, mi pareja. También tengo esbozado un proyecto que estamos elaborando con un interiorista; se trata del diseño de una colección de sillas ilustradas de serie limitada.

Enlace: www. joanasantamans.net

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