Luego de graduarse de filosofía en la University College London, la directora polaca Barbara Stepansky decidió seguir un Master en la University of Southern California School of Cinematic Arts. Durante su paso por la USC su corto “Blueberry Pancakes” ganó el Directors Guild of America Student Film Award, mientras que en 2002 fue invitada a participar del Film Independent’s Directors’ Lab.

Más tarde, completó un nuevo diploma en estudios de dirección en el American Film Institute donde obtuvo el Student Emmy por su tesis, “The Trojan Cow”, corto que también fue destacado en el Student Voices Jackson Hole Film Festival.

Su primer thriller de horror Hurt-protagonizado por Melora Walters y William Mapother- fue lanzado recientemente en Estados Unidos en DVD, mientras que su segunda película Fugue será exhibida el 30 de octubre en el Mississippi International Film Festival.

Contactamos a Barbara y el resultado es esta entrevista: un acercamiento al horror desde la perspectiva de la realizadora independiente quien ya prepara sus próximos pasos en el mundo cinematográfico internacional.

Barbara, cuéntame sobre tus inicios en el cine…

Tomé la decisión de convertirme en cineasta cuando era una adolescente. Me di cuenta que podría combinar todos mis pasatiempos favoritos (fotografía, actuación, literatura y música) en una sola actividad. Me parecía una conclusión muy lógica, a pesar de que crecía en un pequeño pueblo alemán donde la idea de ser una directora de Hollywood era la cosa más absurda para todos quienes me rodeaban.

¿Cómo fue que te involucraste en un género tan interesante como el horror?

La primera vez que me involucré profesionalmente en el género de terror fue  cuando me llamaron para dirigir Hurt. Los productores habían visto mi corto de tesis “The Tojan Cow”, el cual no era precisamente de horror, pero tenía elementos de tensión y suspenso que los hicieron creer que podría sacar adelante  de buena forma un thriller de este tipo. Con el fin de preparar Hurt, comencé a ver tantas películas de horror como pudiera conseguir. Una vez trabajando en el film, me fue imposible parar de verlas…

Qué rescatas del cine de terror en términos simbólicos…

Un buen film de horror es una extrapolación directa sobre la sociedad y sus preocupaciones. El terror es una pieza clave de un periodo histórico, una expresión muy precisa de los estados políticos pasados y actuales. Creo que el horror es la voz de nuestros temores más profundos sobre el amor y la verdad, el altruismo y la individualidad.  El terror trasciende el texto; por ejemplo, “The Stepford Wives” habla de nuestra lucha por el feminismo, “The Fly” sobre el abuso de los progresos científicos. Ahora, desde un punto de vista más personal, el horror es uno de los pocos géneros que me hace sentir algo. Me encanta asustarme, amo pegar un salto y perder el aliento, porque eso me recuerda que estoy viva…

¿Quiénes han acompañado tus pasos como realizadora?

Los directores que más me han influenciado son Roman Polansky, Ridley Scott, John Carpenter y Wes Craven. Mis films de horror favoritos son “Alien”, “The Fog”, “Session 9”, “Creep”, “Near Dark” y “Rosemary’s Baby”. También he tenido experiencias de miedo felices con “The Others” y “The Orphanage”.  Uno de mis libros favoritos de horror cuando crecía fue el de V.C Andrews “Flowers in the Attic” mientras que mis comics elementales son “Witchblade” y “Ascension”.

Dime, ¿qué es lo primero que buscas en un guión?

Una historia que realmente me gustaría ver. No tiene sentido que alguien haga un film del cual no disfrutará su resultado. Me interesan temas sobre la resiliencia y el triunfo del espíritu humano, temáticas que deberían ser una fuente inagotable de ideas en todos los géneros.

¿Crees que esta voluntad de provocar en el espectador sensaciones de miedo o repugnancia son disímiles entre hombres y mujeres? La intensidad, el grado de perturbación…

No sé si he visto los suficientes films de horror dirigidos por mujeres como para darte una opinión fundada al respecto, pero creo que en el trabajo de Mary Harron, Katherine Bigelow y Mary Lambert, todo me parece igualmente terrorífico. Existe una gran discusión en los círculos de fanáticos acerca de si las directoras son capaces de hacer films de horror tanto o más perturbadores que sus homólogos masculinos, pero es lo mismo que también se discute con el cine japonés versus el americano. En mi caso, la principal diferencia es que dudo que alguna vez una de mis heroínas vista diminutos trajes o ande sólo con ropa interior. Por alguna razón, tengo un sentir muy maternal con ellas.

De hecho, el rol de la heroína-víctima en el terror es sumamente atrayente; sobre todo en cintas survival como “I Spit on Your Grave” “Eden Lake”, “Martyrs” y “Haute Tension”…

Me gusta que en el horror actual la protagonista sea una mujer y que el centro de la historia sea su lucha por sobrevivir. Éste es uno de los pocos géneros que funciona bien para todos los públicos teniendo una protagonista femenina a lo largo de toda su narrativa, independiente del género del director.

Y cómo nace Fugue…

Fugue surge a partir de una conversación acerca de la pérdida y la percepción. Junto al escritor, Matt Harry, estuvimos hablando sobre cómo una persona puede manejar la muerte de un ser querido, sobre todo de su propio hijo. Habíamos escuchado acerca de memorias reprimidas y psicosis, pero nos preguntábamos si era realmente posible deshacerte de alguien dentro de tu propia memoria. Después de realizar una buena investigación, descubrimos un estado mental muy poco conocido llamado “fuga disociativa”. Ésta se produce después de un trauma intenso y la víctima borra sus propios recuerdos, creando una nueva personalidad. A principios de 2009, New York Times publicó una noticia con el caso de una mujer que padecía este estado.

¿Crees que el tema de la “fuga disociativa” les entregó la posibilidad de dar un giro científico a la clásica historia de fantasmas?

Así es. Abandonamos el concepto del niño muerto y la “fuga disociativa” de Charlotte (Abigail Mittel) pasó a ser la parte central del guión. Esto también ayudó para el tema de la musicalización a cargo de Dana Niu, quien incorporó el concepto de “Fuga” -inspirado en Bach- en la composición musical que acompaña a nuestro personaje principal, así como un extraño zumbido que resuena en el momento en que Charlotte se reencuentra con sus recuerdos perdidos.

“Fugue” fue filmada en tu propia casa, ¿cómo definirías esta experiencia?

Mi casa se convirtió completamente en el set de filmación durante el periodo de rodaje. Como director la idea es poder salir del set al final del día, pero en este caso para mí fue imposible. No había ningún lugar donde esconderse y estar un rato solo. Si estábamos rodando en el living, el sofá pasaba a estar sobre la cama en mi dormitorio. Grabar en el jardín también fue una experiencia bastante interesante. En medio de la noche tenía a dos actrices dando gritos desaforados de dolor durante la escena culmine del film, pero ninguno de mis vecinos llamó a la policía. No estaba segura si debía estar agradecida porque nos dejaron filmar en paz, o quizás debería tener realmente miedo en el caso de que alguna vez un asesino entrara a mi hogar (Risas).

Qué tal tu relación con el elenco: Abigail Mittel, Richard Gunn y Erika Bruun-Andersen…

Abigail Mittel realiza el rol principal, Charlotte. Tuve la oportunidad de trabajar con Abby en un par de cortos durante mis tiempos de escuela en AFI donde siempre mostró su presencia en la pantalla y su talento natural. Sabía que necesitaba gente que pudiera quedarse pues la película se rodó durante más de tres meses, generalmente en los fines de semana. Así es que lo más fácil fue recurrir a actores con los que tuviera una relación cercana. A Richard Gunn también lo conocía desde la escuela de cine y aunque no habíamos trabajado antes juntos, pensé que sería ideal para el rol de Howard, mientras que Erika conocía a Abby desde la escuela de actuación por lo que se conectó fácil desde el comienzo; fue explosivo y placentero tenerla en el set.

¿Cuál fue tu mayor inspiración para crear el personaje de Charlotte Vale?

El nombre de Charlotte fue tomado de la obra del escritor Charlotte Perkins-Gilman, autor de uno de los primeros cuentos feministas “The Yellow Wallpaper”, uno de mis thrillers psicológicos favoritos y uno de los grandes referentes para esta película. Una vez que nos dimos cuenta que nuestro personaje principal sería una joven que lidia con una enfermedad mental, la elección del nombre nos pareció ideal. También nos gustó la idea de crear una persona que pareciera ingenua e inocente, una mujer que va descubriendo a lo largo del filme algo de oscuridad en su pasado, experiencia que poco a poco la ayuda a convertirse en una adulta que puede cuidar de sí misma. A los veinte años las personas son intrínsecamente egoístas y nos gustó la idea de ampliar el mundo de un personaje, obligándole a ver a sus propias acciones cuestionables desde una perspectiva exterior.

¿Cuáles son tus próximos pasos?

Me gustaría que “Fugue” pueda llegar a un público más amplio y por supuesto,  me encantaría seguir trabajando en este género con el equipo que he llegado a apreciar y a respetar tanto. Matt Harry (el guionista) y yo estamos dando vueltas a nuevos proyectos así es que espero que podamos pasar otro nivel, una vez “Fugue” encuentre un buen lugar.

Para finalizar, ¿qué cintas recomendarías a nuestros lectores?

En términos de thrillers “The Girl with the Dragon Tattoo”, “Lake Mungo” un documental de un falso fantasma de Australia; uno de los filmes más agradables de los últimos dos años “Let the Right One In”, que recientemente ha dado lugar a un remake americano. Cuando estábamos haciendo “Fugue”, hablamos mucho sobre “The Innocents”, “Il Orfanato” y “Rosemary’s Baby”.

Enlace: www.fuguethefilm.com

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