Radicado en Nueva York, Bailey Hunter Robinson es un raro ente los raros. No hace tanto que los tatuadores no salían por la televisión, no salían por ningún lado. Y si embargo, la popularización hace que la sorpresa y la fascinación sean mayores cuando encuentras weirdos adorables como Bailey. Él tiene un trazo perfecto, tanto sobre piel como sobre papel. El colorido que prefiere, con mucho negro, burdeos y rojos, verdes silvestres, azules medios muy brillantes y matices en toda la gama terracota, le da, tanto a sus acuarelas como a los tatuajes, un aspecto increíble, casi sagrado. Sin entrar en el debate de si el tatuaje es o no es arte, lo que si queda patente es que el trabajo de Bailey es excepcional sin importar en que soporte se encuentre.

© Tuukka Koski

Le gustan las antigüedades, tiene mala fama, trabaja solo, adora su hija y durante nuestra entrevista nunca terminó de quedarme claro si le gustaba que le preguntara cosas o si consideraba todo esto una estupidez. Alternó durante todo el rato un sentido el humor negrísimo y una actitud tremendamente humilde y se reveló como un hombre de inteligencia feroz.

© acontinuouslean

He leído en muchas de tus entrevistas que defiendes el tatuaje como “sólo un trabajo”. Actualmente, la actitud de muchos tatuadores es la comportarse como si fueran deidades que componen un selecto club de escogidos. ¿Alguna vez has sentido que tatuar fuera el centro de tu vida, lo más importante? ¿Has compartido en algún momento ese sentimiento de ser un privilegiado por tu trabajo de tatuador o siempre le has dado una importancia relativa?

Bueno, tatuar es mi modo de vida y me gusta hacerlo. La verdad es que no me identifico mucho con la idea general de tatuador. Yo soy un hombre que hace tatuajes pero también muchas otras cosas. No quiero estar metido en una jaula cuando se trata de experiencias, pero tampoco olvidarme de que vivo de tatuar y de que estoy agradecido a todos los que me piden que lo haga. Lo de la suerte es una cosa curiosa. Mi padre decía que cuanto más trabajas en algo, más afortunado te vuelves en ello. Yo lo veo así.

© Bailey Hunter Robinson

Se te considera un tatuador brillante, pero también tienes cierta fama de “difícil”. Asumiendo que no es ningún tipo de coraza, que simplemente eres así, me gustaría saber si tener una personalidad tan característica te ha puesto las cosas difíciles a la hora de hacerte un nombre en la escena del tatuaje, o si por el contrario crees que no hubiera llegado hasta aquí de ser de otra manera.

Es muy amable que digas eso, pero no creo que haya demasiada gente considerándome brillante. A la gente le gusta adornar las cosas, y en el mundillo del tatuaje a todo el mundo le gusta cotillear. Yo trato de estar al margen de eso. Probablemente tú tengas cierta reputación, igual que yo. Ya sabes, todo el mundo tiene una opinión, y para ellos puede ser oro puro mientras que para ti es en realidad mierda. La verdad es que no creo que llegue a saber nunca cómo llegue a ser algo dentro de todo esto, pero creo que tiene más que ver con la gente que he tatuado que con cualquier otra cosa.

© Bailey Hunter Robinson

Volviendo a la pregunta de qué significa exactamente tatuar, ¿consideras el tatuaje una forma de arte? ¿Cuánto puede haber de expresión personal en un tatuaje? Sé que no haces tatuajes que no quieras o no te guste hacer, ¿cuánto de ti mismo podemos saber a partir de tu trabajo?

En mi opinión, tatuar sí que tiene algo de forma de arte, pero yo lo relaciono más con una especie de bruma que no puede describirse bien, como la mano de un chamán haciendo magia. Cada persona tatúa de una forma distinta, y creo que es una de las formas más auténticas de expresión. Puedes pedirle a diez tatuadores que te hagan la misma rosa, y cada una tendrá un aspecto diferente. Yo, por ejemplo, utilizo un montón el negro y hago un trazado un tanto rústico, y al mismo tiempo trato de que cada pieza tenga una energía clásica. Y, por ejemplo, a veces hago cosas que la gente no espera que yo haga. El otro día un chico encantador me pidió un pájaro tribal, y se lo hice porque significaba el mundo entero para él y porque era un tío genial, y consiguió que me apeteciera muchísimo hacerle ese tatuaje. Supongo que a través de mi trabajo te puedes dar cuenta muy fácilmente de que me gusta mucho el estilo Americano anterior a 1930, y los diseños ingleses. Me gustan las cosas un tanto envejecidas, un tanto ásperas, pero con cierta clase, y me encanta usar el color negro sobre la piel, desde luego.

© Bailey Hunter Robinson

Hablando de inspiraciones, cuando se le pregunta a un tatuador, generalmente habla de trabajo de otros tatuadores, pero creo que en tu caso no es así de simple. ¿Cuáles han sido las influencias externas más grandes de tu trabajo?

Bueno, mis influencias están por todas partes. En el estudio, sin embargo, trabajo solo. Me influyen mucho los tatuajes que veo, tanto cosas tremendamente modernas como una ligera desviación de color en un trocito de una pieza que había estado estudiando durante años. No me preocupan mucho las influencias siempre que la pieza se vea limpia, antigua y clásica.

© Bailey Hunter Robinson

Finalmente, es imposible no darse cuenta de tu conexión con cosas relacionadas con otra época. Tu colección de antigüedades, tu obsesión con los nativos americanos o la decoración tu estudio. ¿Cómo empezó todo esto? ¿Es algún tipo de disconformidad con los tiempos en los que vivimos además de un interés?

Sí, trato de bloquear el sistema con trastos viejos de personas muertas. No, realmente tanto mi padre como mi madre eran coleccionistas, y crecí rodeado de todas esas cosas, así que supongo que es natural. Mi padre y yo salíamos a buscar objetos a los montículos de los indios, y queríamos ir a Wyoming a ver las cosas de los Anasazi, así que supongo que lo segundo también viene de ahí. Me gusta mucho mi ordenador, y mi Iphone, pero también la historia, y las historias de los nativos.

Enlace: www.copperbeehive.wordpress.com

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