All City Papers -de la firma española Tres Tintas– renueva la visión sobre el diseño del papel pintado. Con el objetivo de experimentar el lenguaje de la cultura urbana, nacen siete diseños en manos de talentosos artistas internacionales, quienes desencadenan una seductora forma de apreciar el arte en un delicado ejercicio de síntesis, estilo y técnica trasladando cada una de sus ilustraciones al interiorismo contemporáneo. El resultado es una serie que instala el protagonismo absoluto del papel pintado, hoy más vivo que nunca tras más de dos siglos vistiendo paredes como testigo mudo de la historia, los gustos y las fantasías de cada generación.

Mr Ino: Quizá la forma más pura de expresión en los inicios de la cultura del graffiti, en aquel Nueva York bullicioso de los ochenta, y en el crecimiento descontrolado de una sociedad capacitada para que un día el mítico Taki 183 creara una tendencia para saltarse las normas: el egotrip al poder. El “yo” por encima de la estética, cualquier formato de calle sirve para darse notoriedad, engordar la fama de una sociedad tribal y desmarcarse ante un futuro incierto dentro de un sueño americano. Quedan lejos esas charlas sobre tintas inferno, imposibles de borrar. La gestualidad del ritmo hace que el graffiti se vincule a algo tan abstracto como una estructura musical. Hoy, gracias a Mr. Ino, la caligrafía más ancestral y todo ese bagaje caminan de la mano para escribir este mural.

Coney Lady: Esta chica de Coney Island nos traslada a los días de Lady Pink, una famosa escritora de grafos pomposos. Un legado que fue difícil de llevar en los años noventa, condenados a la rutina, la sobriedad y rigidez de un diseño desacomplejado pero regido por un engranaje propio de píxeles alejados de la naturalidad de una pincelada. Coney Lady parece que calque sin esfuerzo una foto de vacaciones de aquel verano del 83, en aquel tiovivo, pero en realidad se pasa horas perfilando una línea,  no se atreve a dejarla. Su estilo celebra el resurgimiento de la ilustración que en los últimos cinco años hace pensar que las máquinas ya ayudan a imaginar al artista en un sinfín de carpetas de cuya extensión Coney Lady no se puede acordar.

Old Skull: Cruzando mercancías por medio mundo, obligados a la esclavitud del mar, la soledad, la reflexión y la insaciable necesidad del recuerdo. La experiencia marcada en la piel, el distintivo de una época repleta de simbolismos, una mariposa es efímera, un reloj de arena, una mujer, una sirena, un ojo o una virgen a la que le desean lo mejor de sí mismos. Todo cabe en el tatuaje, línea clara y concisa que reafirma el “para  siempre”, porque el segundo que acaba de pasar no volverá. Así piensa y actúa  Old Skull en un rotundo ejercicio de forma propio de un viaje en una densa niebla hacia una isla desconocida llamada “El fin de los días”.

Sara Palmer: Ilustradora emergente de Takora Company, un reconocido estudio con un repertorio creativo que abarca desde la ilustración y el diseño editorial hasta la  animación  o la creación de webs.  El estilo de Sara Palmer es la fusión única de la sensibilidad floral japonesa y  la estética de tradiciones étnicas de diversas culturas y religiones asiáticas. Un estilo singular que marca rumbo y que en 2004 mereció ser portada de la prestigiosa revista Beautiful Delay.

Elisa Delancey: “Nuestra sociedad está rodeada por una idea de posesión del bienestar que es falsa porque sencillamente no se puede comprar. Grandes marcas nos bombardean con mensajes subliminales escondidos en simples e inofensivos logotipos que me provocan pesadillas. Viviré en una mansión, comeré jamón y me quieren enterrar en una caja de de cartón mate o brillante. ¿Quién bombardea a quién? Mi obra es fruto del  sueño de una niña que hoy tiene 28 años y que decide hasta dónde quiere leer”.

Bambucrew: Un día cualquiera en una ciudad cualquiera, un mensaje rotundo, una única actitud, la repetición masiva, el alter ego hecho forma, un rastro de lo que algún día fue una técnica de impresión de bajo presupuesto para bombardear lemas políticos: el stencil, trepa o plantilla.  Faile y Banksy, reconocidos precursores de la crudeza de esta forma de expresión a la que, Bambucrew, dos experimentados artistas plásticos, le da un giro aéreo para reflejar el positivo de la naturaleza de unas hojas de bambú. Resultado: un bosque con olor a disolvente. Esta pieza es, sin duda, la evolución de la casualidad.

Paul Valderrama:  Un único trazo, un ritmo a seguir, como si de una firma se tratase, el pensamiento de la mano más vivo que nunca, sumergiéndose en la estética victoriana más decadente pero también en motivos florales que parecen surgir de alguna parte del sur de Japón. El pensamiento no es  necesario porque es la acción la que hace nacer una serie de ritmos habituados a seguir al cuerpo. El límite de la línea. De punto a punto. Paul Valderrama. Su gestualidad le dice quién es.

Enlace: www.trestintas.com

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