“Sangre de mi Sangre” se titula el primer trabajo de la ilustradora española Lola Lorente (1980), una pequeña enfant terrible que desde el minuto uno nos golpea hermoso y fuerte con este cómic invitándonos a jugar a una versión perversa de “Dónde está Wally?”. Imagínatelo. Contemplas una portada rosa, unas flores negras, una pareja preadolescente perfilándose justo en el centro. Todo tiene un trazo negrísimo, definido, preciso como el bisturí de un cirujano. Es una portada tan bien hecha y bonita que no te darás cuenta de que hay algo raro, algo un poco podrido detrás de esa maravilla pequeñita de rosa y negro juntos hasta que estás a punto de girar el libro y leer la sinopsis. Eh. Eh, detente. Miras otra vez. Te das cuenta de que existe algo a los pies de los muchachos, algo que parece una muñeca antigua que agoniza. Y otra cosa. El chico lleva zapatos de tacón. Oh, venga ya. Ni siquiera has leído la sinopsis y ya quieres saber más.

© Lola Lorente

Lola tiene un trazo sutil que esconde una fuerza palpitante, intensísima. Alberga multitudes brillantes y avergonzadas criaturas enguantadas, casi hechas de lágrimas. De paso, no sólo presencias cortes de cabello radicales sino también pequeños amuletos de muertos e inquietantes criaturas de madera transformadas en talismanes fatídicos para niñas pequeñas que se asoman a barrancos perturbadores sin que nadie las detenga. Con suaves reminiscencias al mejor Tim Burton, Lorente dibuja un entorno lleno de árboles, flores, bosques y habitaciones con retratos de madres muertas, un imaginario de un detallismo tan minucioso… denso como un jarabe.

© Lola Lorente

Además de pasar un año en Angouleme, en la Maison de Auteurs, Lola Lorente ha trabajado como ilustradora y también ha formado parte de prestigiosas publicaciones gráficas como “Humo”, “Tos” o “Nosotros somos los Muertos”. En sus entrevistas, la creadora explica que los dos hilos conductores de su primera novela gráfica surgieron de dos historias cortas que publicó en el brillante fanzine “Enfermo”. La historia fue creándose de forma paralela al dibujo, por lo que la narrativa fue más dificultosa de crear que la gráfica. El no partir de un guión y haber dado vida a una historia perversa, hermosa y naíf es, simplemente, admirable. “Sangre de mí sangre” es sin duda una exploración brutal y tierna de dos temáticas fundamentales: la infancia y la adolescencia. Oscuridad en el bosque, la noche de la fiesta de disfraces. Oscuridad tras el rosa y un resultado adorable.

© Lola Lorente

© Lola Lorente

© Lola Lorente

© Lola Lorente

© Lola Lorente

Enlace: www.lolalorente.com

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