Al abrigo del centenario Mercat del Born y bajo el literario nombre de Café Kafka, el local se presenta como un cosmopolita bistró de ambiente elegante y acogedor que aspira a dar confortable refugio y buena mesa. Gente joven, viajeros curiosos y sibaritas urbanos tienen su lugar en este espacio inspirado en el estilo de vida neoyorkino del Soho o el parisino Le Marais. Encendido por el sol que lo inunda desde la amplia cristalera con vistas al edificio modernista de hierro que dio cobijo al Mercado del Borne; o en la cálida penumbra que lo envuelve en las horas nocturnas, Kafka seduce por su interiorismo abiertamente mediterráneo y vanguardista que conmemora la riqueza cultural de la Barcelona del siglo XXI.

© Café Kafka

Como tributo a la ciudad catalana y respetando la estructura original de este espacio histórico, las interioristas Yolanda Vilalta y Jauma Helena han sido capaces de generar una atmósfera que atrapa por su creatividad y belleza. Con materiales cálidos, muchos de ellos reciclados –como la lámpara Sputnik de los años 50, con multicolores portalámparas, que flota sobre la sala– la dupla ha configurado un cálido ambiente, a medio camino entre un hogar excéntrico, un café literario y un bistró de Saint Germain. En las paredes, los anaqueles ofrecen libros clásicos, al tiempo que un suave terciopelo es el tejido que abraza los asientos: sofás en rojo oscuro recorren el perímetro del comedor y se enfrentan a sillas vintage tapizadas en ocre y verde antiguo con estudiado desorden.

© Café Kafka

La barra llama la atención por su divertido despliegue de lámparas. Bombillas de carbono y globos multicolores de opalina con preciosos taburetes de ratán multicolor fabricados en Francia sobre diseños de las decoradoras, con generosos respaldos y altura perfecta. La base de la barra, que recorre de punta a punta el local, está decorada con piezas que recrean los embellecedores de las chimeneas americanas, fabricadas a partir de dos placas de hierro antiguas. Impactan otros tantos elementos reciclados, entre ellos, una enorme montura de gafas, luminoso que un día presidió la fachada de una óptica, o el perchero de una escuela, formas que sin duda rinden homenaje a uno de los más grandes escritores europeos, Franz Kafka, que además de buena literatura nos dejó un mundo –el kafkiano– particular.

© Café Kafka

© Café Kafka

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Enlace: www.cafekafka.es

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